Archivos de la categoría ‘Celeste (ARG)’
¡Sépalo!
Sin duda que una de las peores cosas que tiene la ciudad es el tráfico. Mucho peor lo es para los peatones, si cabe, víctimas de la agresividad de los automovilistas.
Claro que hay distintas formas de afrontar esta cuestión. Increible el articulito de Clarín donde advierten que los peatones “juegan carreras con el peligro” (tal cual digo yo, pero involuntariamente por supuesto, cada vez que queremos cruzar una calle). No queda ahí la cosa cuando asegura que este comportamiento es gravoso para las víctimas, pero también para el resto de la sociedad por el costo en policía, justicia y salud… Nada más y nada menos.
Ayer tuvimos uno de esos episodios de impotencia: el semáforo estaba rojo todavía pero el auto no paró y casi nos lleva para delante. Para colmo el tipo me hacía señas para que yo estuviera más atenta.
Esta “cultura” de la agresividad en el tráfico, se refleja también en el lenguaje… Aquí los peatones no cruzan la calle sino que “se largan a cruzar” como si la acción temeraria fuera la suya nuestra y pretendieran que voláramos cual avatar de SecondLife.
Como ya pasó la calentura termino con un clip buenísimo sobre señales de tránsito, precisamente para el Gobierno de la Ciudad de Bahía Blanca.
El susto de Pandora
By JSC
Cuando Zeus envió a Pandora para “procurar a los hombres serias inquietudes” con su caja…no conocía Argentina. Pandora con su curiosidad procuró averiguar el contenido de la caja, que debía permanecer cerrada, y así se esparcieron por el mundo la fatiga, el sufrimiento y otros pesares que hasta ese momento no existían y que estaban allí encerrados. Quien haya llevado adelante o participado en proyectos comerciales, educativos, sociales, etc., entenderá rápidamente el uso de esta metáfora. Argentina sufre una descapitalización en todos y cada uno de los ámbitos que se explore: las señales de transito no respetan los estándares de tráfico, las instalaciones eléctricas, de gas, de agua, etc. tampoco, los juegos de plazas son inseguros, las aceras no respetan un ordenamiento, el control de alimentos es precario, gradualmente se ha instalado una cultura del “dá igual” o del “lo atamos con alambre”. Así al llevar adelante acciones nos encontramos que surgen una infinidad de problemas y percances no contemplados en las etapas de planificación, los ejecutores de las iniciativas se encuentran con verdaderas “cajas de pandora” que hacen necesario redefinir acciones, objetivos, presupuestos y hasta abortar proyectos. Esta situación se evidencia en cada una de las áreas que se trate, sin excepción. Revertir esta situación depende de cada uno y cada una de los argentinos que imprimen el movimiento del país, en la medida que ascendemos las pirámides organizacionales las responsabilidades claramente son mayores, las decisiones afectan a mas individuos y cosas, pero la responsabilidad la tenemos todos/as. El hacer las cosas “como se debe”, conforme a estándares, con los materiales apropiados, siguiendo las “reglas del arte” o las “buenas practicas”, etc. conducirá a proyectos exitosos y a revitalizar la economía, un enorme ejercito de albañiles, abogadas, maestros, artesanas, carpinteros, mecánicos, ingenieras, arquitectos, medicas, etc., etc. entrarían en actividad, hoy víctimas del desempleo. Es una rueda que se pone en movimiento. Procuremos, con hechos, evitar que se asocie Argentina con la caja de Pandora.
Arqueología de las organizaciones
Este post ha sido rescatado de un antiguo intento de blog. Tiene fecha de 29 de marzo de 2005.
Lo que descubrí es un ejemplar del modelo de organización burocrática y tradicional intacto. De valor incalculable dado su estado de conservación y sin un ápice de contaminación de ninguna corriente renovadora, reformadora o modernizadora. El hallazgo se dio en Bahía Blanca. Es una pequeña oficina llamada Centro Integral de Documentación, dependiente del Registro Provincial de las Personas de la Provincia de Buenos Aires. Digamos que es donde hay que ir a sacarse y renovar el DNI y otra documentación.
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Allí adentro se respira el mismo aire que circulaba hace 40 años. Desde el guardia que te cierra la puerta en tus narices y te hace esperar en la calle hasta que le parece, hasta el fondo del establecimiento, donde nadie se atreve a decirle a la jefa que la única impresora de la planta se ha quedado sin tinta. Ejemplo de cualquier manual de Mintzberg, en este lugar, a las personas que requieren información o un servicio con frecuencia se les habla sin mirarles a la cara, pueden permanecer horas “parados” (o de pie, según se mire) esperando ser atendidos y también mientras están atendiéndoles!! En una de mis incursiones recorrí hasta 8 puestos de trabajo distintos, situados unos a escasos metros de los otros para realizar un solo trámite y portando papeles de una mesa a otra.
Lo aprendí en aquel curso de Ciencias de la Administración: centralización y decisión concentrada en el vértice (una sola persona toma hasta las decisiones más elementales), demasiados niveles en la línea media (un puesto de trabajo sólo para poner un sello…), no comunicación, no participación, no rapidez de respuesta (entre 6 meses y 1 año para recibir un documento), infra-tecnificado (2 teléfonos son todos los que pude detectar), no planificación, no implicación (o “pregunte en otro sitio”), no calidad, no previsión, no, no, no…. En cuanto al factor humano… Bueno, eso es delicado, nadie tiene la culpa de que existan teclados en los que las letras juegan contigo y parezca que cambian de lugar, haciéndote perder más y más tiempo.
Las medidas a adoptar… en fin… la implementación de cualquiera que fuera racional sería todo un avance. O si no, podemos pedirle a los responsables que la mantengan tal y como está, porque bien puede servir de recurso educativo para estudiantes o ejemplar de investigación.
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